Comer para sentirse mejor


Comer para sentirse mejor

Existe una estrecha relación entre la alimentación física y la emocional: lo que sentimos influye en cómo nos alimentamos y lo que comemos también puede afectar a nuestro estado de ánimo. Es por eso que una dieta equilibrada puede ayudar también a mantener una vida equilibrada.

NUTRIENTES PARA LA MENTE En el terreno de la dietética podemos identificar algunas conductas y nutrientes que en menor o mayor medida influyen en nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, el hecho de hacer pocas comidas durante el día puede contribuir a que nos sintamos más irritables, ya que propicia bajadas bruscas de glucosa en sangre. Por eso es recomendable empezar el día con un buen desayuno y realizar 5 comidas al día. También nos veremos beneficiados de seguir una alimentación a base de alimentos frescos y poco procesados, así como de preparar con mimo y esmero lo que vayamos a comer. No sólo cuenta lo que saboreamos, sino también lo que vemos y olemos, de manera que una mesa y unos platos bien presentados también influirán en cómo nos hace sentir esa comida. LA COMIDA COMO DEFENSA Ante una situación de estrés o dificultad emocional, nuestro organismo activa el estado de alerta y pone en marcha diferentes mecanismos que nos permiten reaccionar más eficazmente ante lo que él interpreta como una señal de peligro. Se trata de cambios fisiológicos que están dirigidos a hacer frente a una situación puntual, pero que cuando se alargan en el tiempo pueden ser contraproducentes, de manera que una situación de estrés emocional no solo puede afectar a nuestra vitalidad, sino que también nos hace más propensos a enfermar. Diversos estudios ponen de manifiesto cómo personas que están sometidas a grados elevados de estrés son más susceptibles a padecer resfriados, gripes o alteraciones gastrointestinales, y es que el estrés debilita el sistema defensivo y hace que nos enfrentemos peor a los agentes externos. Para contrarrestar este efecto, es necesario que cuidemos con esmero nuestra alimentación, ya que el buen funcionamiento del sistema inmune depende de diferentes procesos fisiológicos que requieren nutrientes específicos, de manera que una dieta apropiada puede ayudar a potenciar nuestras defensas.